09/10/06

Filosofía perenne: "Un acuerdo universal en lo esencial"

medium_hoja_perenne9B.jpg
por Ken Wilber

La Filosofía Perenne es esa visión del mundo que comparten la mayor parte de los principales maestros espirituales, filósofos, pensadores e incluso científicos del mundo entero. Se la denomina "perenne" o "universal" porque aparece implícitamente en todas las culturas del planeta y en todas las épocas. Los mismo lo encontramos en India, México, China, Japón y Mesopotamia, que en Egipto, el Tíbet, Alemania o Grecia. Y dondequiera que la hallamos presenta siempre los mismos rasgos fundamentales: es un acuerdo universal en lo esencial.

Para nosotros, los hombres contemporáneos, que somos prácticamente incapaces de ponernos de acuerdo en nada, esto es algo que se nos hace difícil de creer. Como lo resumió Alan Watts: "Apenas somos conscientes de la extraordinaria singularidad de nuestra propia postura, de modo que nos resulta muy difícil de admitir el hecho evidente de que haya existido un consenso filosófico único, de amplitud universal, que ha sido sostenido por muchos (hombres y mujeres) que han compartido las mismas experiencias y han transmitido esencialmente la mismas enseñanzas, hoy o hace seis mil años, y desde Nuevo México en el Lejano Oeste hasta Japón en el Lejano Oriente.

Esto es realmente muy notable. Creo que estas verdades de naturaleza universal constituyen fundamentalmente el legado de la experiencia universal del conjunto de la humanidad, que en todo tiempo y lugar ha llegado a un acuerdo sobre ciertas profundas verdades referidas a la condición humana y sobre cómo acceder a lo Trascendente Esta es una forma de describir lo que es la Philosophia perennis.


(....)


TKW: A primera vista, resulta difícil ver en que podrían estar de acuerdo el budismo y el cristianismo. ¿Cuáles son, pues, los principios fundamentales de la filosofía perenne? ¿Podrías postular sus tópicos fundamentales? ¿Cuántas son esas verdades profundas y esos puntos de acuerdo fundamentales?

KW: Son muchos, pero veamos los siete que considero más importantes:

1º- el espíritu existe.
2º- el espíritu está dentro de nosotros.
3º- a pesar de ello, la mayor parte de nosotros vivimos en un mundo de ignorancia, separación y dualidad, en un estado de caída ilusorio, y no nos percatamos de ese Espíritu interno.
4º- hay una salida para ese estado de caída, de error o de ilusión; hay un Camino que conduce a la liberación.
5º- si seguimos ese camino hasta el final llegaremos a un Renacimiento, a una Liberación Suprema.
6º- esa experiencia marca el final de la ignorancia básica y el sufrimiento.
7º- el final del sufrimiento conduce a una acción social amorosa y compasiva hacia todos los seres sensibles.



TKW: ¡Has dicho muchas cosas! Vayamos paso a paso. Dices que el espíritu existe.
KW: El Espíritu existe, Dios existe, existe una Realidad Suprema, ya sea que se le de el nombre de Brahman, Dharmakaya, Yahwel, Atón, Kether, Tao, Allah, Shiva, : "Muchos son los nombres que recibe lo Uno".

TKW: Pero ¿Cómo sabes que el Espíritu existe? Los místicos dicen que existe pero ¿en que basan esa afirmación?
KW: En la experiencia directa. Sus afirmaciones no se basan en meras creencias, ideas, teorías o dogmas, sino en la experiencia directa, en la experiencia espiritual Real.
Esto es lo que diferencia a los verdaderos místicos de los religiosos dogmáticos.

TKW: Pero ¿qué hay del argumento de la experiencia mística no es un conocimiento válido porque es inefable y por consiguiente incomunicable?.

KW: Ciertamente la experiencia mística es inefable y no puede traducirse enteramente en palabras, pero lo mismo ocurre con cualquier otra experiencia, ya se trate de una puesta de sol, el sabor de un trozo de tarta o la armonía de una fuga de Bach.
En cualquiera de estos casos debemos haber tenido la experiencia real para saber de que se trata. Pero no por ello se debe concluir que la puesta de sol, la tarta o la música no existen o son experiencias no válidas. Además, aunque la experiencia mística sea, en gran medida, inefable, puede ser comunicada o transmitida. Así, por ejemplo, de la misma manera que la danza se puede enseñar aunque no se pueda transmitir con palabras, también es posible aprender una determinada práctica espiritual bajo la tutela de un determinado maestro espiritual.

TKW: Pero esa experiencia mística que tan verdadera le parece al místico bien podría estar equivocada. Los místicos pueden afirmar que están fundiéndose con Dios pero ésa no es ninguna garantía de que lo que dicen es lo que ocurre en realidad. Ningún conocimiento es absolutamente seguro.

KW: Estoy de acuerdo en que la experiencia mística no es más cierta que cualquier otra experiencia directa. Pero ese argumento, lejos de echar por tierra las afirmaciones de los místicos, los eleva, en realidad, al mismo estatus que yo definitivamente acepto. En otras palabras, el mismo argumento que se puede aducir en contra del conocimiento místico puede aplicarse, en realidad, a cualquier otra forma de conocimiento basado en la experiencia evidente, incluida la experiencia empírica. Creo que estoy mirando la luna, pero bien pudiera estar errado; los físicos creen en la existencia de los electrones, pero podrían estar equivocados; los críticos consideran que Hamlet fue escrito por un personaje histórico llamado Shakespeare, pero podrían estar en un error, etc.
¿Cómo podemos estar seguros de la veracidad de nuestras afirmaciones?
Mediante más experiencias.
Pues bien, eso es precisamente lo que han estado haciendo históricamente los místicos a lo largo de décadas, siglos y milenios: comprobar y refinar sus experiencias, un récord de constancia histórica que hace palidecer incluso a la ciencia moderna. El hecho de que este argumento, lejos de echar por tierra las afirmaciones de los místicos, lo que hace es conferirles de una manera sumamente adecuada - a mi juicio- el estatus de auténticos expertos e informados sobre su especialidad y, por consiguiente, los únicos verdaderamente capacitados para establecer aseveraciones al respecto.

TKW: Muy bien. Pero a menudo he escuchado que la visión mística bien podría tratarse de una patología esquizofrénica ¿Cómo contestarías a esa acusación?

KW: No creo que nadie ponga en duda que ciertos místicos presentan rasgos
esquizofrénicos y aun que haya esquizofrénicos que experimentan intuiciones místicas. Pero desconozco a cualquier autoridad en la materia que crea que las experiencias místicas son básicas y primordialmente alucinaciones esquizofrénicas.
Está claro que también conozco a muchas personas no cualificadas que así lo piensan, y que resultaría difícil convencerlas de lo contrario en el breve espacio de este entrevista. Diré, tan solo, que las prácticas espirituales y contemplativas utilizadas por los místicos- como la oración contemplativa o la meditación- pueden ser muy poderosas pero no lo suficiente como para atraer a un montón de hombres y mujeres normales, sanos y adultos y, en el curso de unos pocos años, convertirlos en esquizofrénicos delirantes. El Maestro de Zen Hakuin transmitió su enseñanza a ochenta y tres discípulos que se encargaron de revitalizar y organizar el Zen japonés. Ochenta y tres esquizofrénicos alucinados no podrían ponerse de acuerdo ni siquiera para ir al baño...¿Qué habría pasado con el Zen japonés si éste hubiera sido el caso?

TKW: (Risas) Una última objeción ¿No es acaso posible que la noción de "ser uno con el espíritu" no sea más que un mecanismo de defensa regresivo para proteger a una persona contra el pánico ante la muerte y lo impermanente?

KW: Si la "unidad con el Espíritu" fuese simplemente algo más en lo que uno cree y se tratara, por lo tanto, de una idea o una esperanza, entonces ciertamente suele formar parte de la "proyección de inmortalidad" de una persona, es decir, de un sistema de defensa diseñado- como he intentado explicar en mis libros "Después del Eden" y "Un Dios sociable"- para protegerse mágica o regresivamente de la muerte bajo la promesa de una prolongación o continuación de la vida.
Pero la experiencia de unidad atemporal con el Espíritu no es una idea o un deseo; es una aprehensión directa. Y sólo podemos considerar esa experiencia directa de tres maneras diferentes:
-afirmar que se trata de una alucinación, a lo cual acabo de responder;
-asegurar que es un error, cosa que también he rebatido,
-o aceptarla como lo que dice ser: una experiencia directa de nuestro Ser Espíritual.

TKW: Por lo que dices, el misticismo genuino, a diferencia de la religión dogmática, es científico, porque se basa en la evidencia y la comprobación experimental directa ¿Es así?

KW: efectivamente. Los místicos te piden que no creas absolutamente en nada y te ofrecen un conjunto de experimentos para que los verifiques en tu propia conciencia.
El laboratorio del místico es su propia mente y el experimento es la meditación.
Tu mismo puedes verificar y comparar los resultados de tu experiencia con los resultados de otros que también hayan llevado a cabo el mismo experimento.
A partir de ese conjunto de conocimiento experimental, consensualmente validado, llegas a ciertas leyes del espíritu, o a ciertas " verdades profundas" si prefieres llamarlo así.

TKW: Y esto nos lleva de nuevo a la filosofía perenne, a la filosofía mística y a sus siete grandes principios. El segundo principio era: el espíritu está dentro de ti.

KW: El espíritu está dentro de ti, hay todo un universo en tu interior. El asombroso mensaje de los místicos es que en el centro mismo de tu ser, tú vives la divinidad. Estrictamente hablando Dios no está dentro ni fuera- ya que el Espíritu trasciende toda dualidad- pero uno lo descubre buscando fuertemente adentro, hasta que ese "adentro" termina convirtiéndose en "más allá". El Chandogya Upanishad nos ofrece la formulación más conocida de esta verdad inmortal cuando dice.
"En la misma esencia de tu ser no percibes la Verdad, pero en realidad está ahí. (...)


Leer el texto completo

21:40 Anotado en Se necesitan humanistas conciliadores | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email

25/07/06

Hirsch: un humanista conciliador en la política

medium_tomás.jpgConferencia:
“Política, educación y no-violencia”.
Sábado 22 de abril del 2006
IV Jornadas Internacionales de Educación y No-Violencia, UNED, Madrid.



Tomás Hirsch

(...)

¿Por qué hay tanta violencia? Nosotros tratamos de educar por la no-violencia, nosotros somos personas comprometidas por la no-violencia, nosotros nos movemos, nos organizamos, convencidos que la no-violencia activa es la única metodología de acción válida.

Yo quería compartir con ustedes esta reflexión que yo creo que todos la tenemos ¿por qué hay tanta violencia? ¿por qué este ser humano, que siempre reconoce como los mejores momentos, aquellos momentos en que se vincula con los demás, en que se comunica con los otros, por qué este ser humano, sigue en este estado de tanta violencia?

¿Por qué la crueldad? ¿por qué la crueldad que es más que la violencia, que es esa intención violenta hacia otros seres humanos? Esta es una pregunta que a uno lo deja muchas veces medio angustiado, medio complicado. ¿Qué pasa con este ser humano? ¿qué pasa con este ser humano que sigue aplicando la violencia contra otros seres humanos?

Debe haber muchas hipótesis, debe hacer muchas explicaciones, debe hacer muchas justificaciones, pero en definitiva nos seguimos encontrando día a día, con que el ser humano aplica todas las formas de violencia imaginables contra otros seres humanos.

Detrás de esa violencia, siempre nos encontramos con que está la negación de lo humano del otro, siempre está el desconocer o el no reconocer en el otro que está frente a mí, lo humano que hay en él.

Pero yo creo también que uno puede tener otra mirada, frente a esta situación de tanta violencia que hay hoy día en el mundo, uno puedo también mirarlo desde otro lado y decir quizá lo que pasa es que todavía este ser humano es un ser muy joven, quizá lo que pasa es que todavía es un ser muy nuevo, quizá lo que pasa es que esta conciencia todavía no ha logrado salir de ese estado, un tanto prehistórico de la violencia. ¡Es un ser muy nuevo el ser humano!, no se las cifras exactas, pero los tiburones llevan setenta millones de años dedicados a comerse a todos los que encuentran en su camino… y las cucarachas ¿le llaman así por acá? esas que andan por ahí, cincuenta millones de años y no han cambiado mucho.

Este ser humano hace dos millones de años todavía andaba por ahí en cuatro patas y no mucho más; hace trescientos o cuatrocientos mil años recién descubre el fuego. Setenta millones de años el tiburón mordiendo lo que pilla, ¡trescientos mil años, nada más, este ser humano descubre el fuego! Hace no mucho aprende a producir ese fuego, ¡no es tanto!, ¡no es tanto!, ¿qué son?, ¿diez mil generaciones? ¡un par de tatarabuelos para atrás! ¡No es mucho!

Hace sólo ocho o diez mil años aprende a fundir los metales, doce mil, catorce mil da lo mismo ¡es muy poco! Y claro aprende a fundirlos y hace algunas fuentes, pero bueno también hace algunas lanzas y otras cosas.

Pero hace unos pocos cientos de miles de años, este ser humano veía a otro y lo que veía era una buena presa de pollo y veía al otro y lo veía gordito y se lo comía y agarraba al enemigo le cortaba la cabeza y le succionaba el cerebro y se lo comía. También con una cierta intuición de que algo había en ese cerebro, pero ¡así es! ¡así es! porque el cerebro… pero bueno esa es otra charla. Hace unos cientos de miles de años todavía se andaban comiendo unos a otros y luego dejaron de comerse, y en vez de comérselo dijo “no me lo como, lo esclavizo”, suena terrible ¡pero vamos mejor! Y lo esclavizó y entonces lo tuvo trabajando para sí, pero ya no se lo comió.

Y así lo tuvo, y después de mucho tiempo en este proceso de tenerlo esclavizado, por los motivos que fueren, descubrió que si a estos esclavos les pasaba unas monedas trabajaban mejor. Entonces a algunos les daba monedas y a otros no y éstos rendían más. ¿Cómo es? Dios escribe torcido… ¿cómo es?

Y descubrió eso y entonces comenzó a pagarle y comenzó entonces a terminar con la esclavitud. Por supuesto que eso aparece en los cuentos para los niños como la gran guerra o lucha por terminar con la esclavitud, si, si, si… en definitiva lo que descubrió es que si le pasaba unas monedas producía más, OK pero ¡terminó la esclavitud! Y ahora entonces tenía a este ser humano trabajando, pagándole una miseria, unas pocas monedas y mejoró las condiciones ya no era esclavo, estaba trabajando.

Si además de trabajar, le aseguraba un par de cuestiones, le daba algo de salud, y si lo educaba un poco, podía producir más y mejor y entonces fue mejorándole las condiciones de vida y le fue dando alguna previsión. Descubrió que si este ser humano estaba tranquilo respecto de su futuro también podía trabajar mejor y en ese camino de todas maneras, nos encontramos con que las condiciones han ido cambiando y que hoy día si bien vemos a este ser humano con situaciones de violencia y de crueldad, de todas maneras, en este corto tiempo, en este corto tiempo, de todas maneras ha ido avanzando y mientras nuestro amigo tiburón, que hablábamos antes, se sigue comiendo lo que pilla, aquí este ser humano va abriéndose paso con su intención de transformarse a sí mismo y de transformar a su medio. Y poco a poco va cambiando las condiciones.

Pero sigue aplicando la violencia, ¿cuándo el ser humano va a dejar de aplicar la violencia? Cuando le produzca repulsión visceral, cuando el acto violento le produzca rechazo, pero un rechazo visceral, un rechazo vegetativo, eso todavía no se ha producido.

¿Se entiende lo que es el rechazo visceral? Hay acciones que uno puede realizar que le producen rechazo visceral, el ejemplo no es muy elevado, pero comer excrementos lo produce, ¿me entienden entonces lo que digo? ¡rechazo visceral! La violencia no produce aún ese rechazo visceral, ese rechazo que hace que no puedas ejercer ese acto.

Pues bien, tendrá que seguir pasando el tiempo hasta tanto en el ser humano se produzcan transformaciones físicas y sicológicas que hagan que en ese ser humano sea imposible el acto violento, porque su cuerpo y su siquismo lo rechazan. ¡Y eso va a pasar, en esa dirección va el ser humano! No se ha terminado la historia, no se preocupen.

El problema es que ese cambio puede tomar mucho tiempo, por ejemplo un par de millones de años. Ese cambio, si es un cambio físico y si entendemos que en los últimos trescientos mil años no se han producido cambios físicos de importancia en el ser humano, puede tomar un largo tiempo.

Entonces nosotros podríamos no hacer nada y todo iría bien, porque a lo largo del tiempo finalmente, ese ser humano, iría generando las transformaciones en si mismo que lo llevarían finalmente a dejar atrás el acto violento.

Eso va a suceder, la pregunta es ¿cómo podemos nosotros acelerar ese proceso? ¿cómo podemos nosotros contribuir de algún modo a que ese proceso tome mayor velocidad? Eso es parte de nuestra acción, eso es parte del sentido de todo aquello que estamos nosotros realizando. Ese es el sentido de la acción estructural que estamos poniendo en marcha, ese es el sentido de la acción por la no-violencia que nosotros estamos haciendo y proclamando día a día.

Estamos contribuyendo de ese modo quizá con pequeñas migas, pero importantes en el proceso histórico, a que el ser humano vaya avanzando de esta prehistoria en que la violencia todavía forma parte de su quehacer cotidiano hacia un ser humano en el cual la violencia sea recordada como parte de su prehistoria y en el futuro puedan reírse tal como nosotros nos reímos hoy de ese ser humano que se comía al otro ser humano.

Hacia allá vamos y nosotros humanistas de distintas latitudes, lo que estamos haciendo es contribuir en esa dirección, estamos contribuyendo en una dirección en la cual no vamos a ver su resultado final.

Y quizá ese sea el aspecto más maravilloso que tiene nuestra acción, es una acción que no termina en nosotros, no estamos luchando por la no-violencia para que mi papá no me pegue, mi hermano no me rete; estamos luchando por la construcción de una sociedad no-violenta para garantizar que las futuras generaciones puedan vivir cada vez en mejores condiciones, estamos luchando por una sociedad no-violenta para garantizar la continuidad del futuro del ser humano, para garantizar que esta prehistoria sea lo más breve posible y esté, entonces, el ser humano en condiciones de atravesar el umbral que lo lleve a una historia verdaderamente humana.

Muchas gracias.


(Extracto de una de las conferencias que dio Tomás Hirsch durante su gira por Europa, como ex-candidato a la presidencia de la República de Chile. En las elecciones del 2005 representó a la coalición del Juntos Podemos, de la que forman parte 50 organizaciones políticas y sociales de la izquierda chilena, entre ellas, su partido, el Partido Humanista).


Página web de Tomás Hirsch

16:15 Anotado en Se necesitan humanistas conciliadores | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Hirsch, humanismo, Chile, humanistas

16/02/06

Maalouf: un humanista conciliador en la literatura

Queridos amigos

En estos tiempos tan revueltos, os aconsejo de todo corazón que leáis el FABULOSO ENSAYO de Amin Maalouf, para mí uno de los mejor escritores y novelistas de la actualidad y un grandísimo humanista contemporáneo. Empieza su imprescindible libro Identidades asesinas, explicando que él no es solo medio francés, medio libanés:

“la identidad no está hecha de compartimientos, no se divide en mitades, ni en tercios o en zonas estancas...Y no es que tenga varias identidades, tengo solo una, producto de todos los elementos que la han configurado mediante una “dosificación” singular que nunca es la misma en dos personas."

Cuenta Maalouf que al final siempre se le acerca alguien susurrándole “comprendo, pero en el fondo ¿qué te sientes?” Y sigue:

“Durante mucho tiempo esa insistente pregunta me hacía sonreír. Ya no, pues me parece que revela una visión de los seres humanos, que está muy extendida y que a mi juicio es peligrosa. Cuando me preguntan qué soy “en lo más hondo de mí mismo”, están suponiendo que “en el fondo” de cada persona hay sólo una pertenencia que importe, su “verdad profunda” de alguna manera, su “esencia”, que está determinada para siempre desde el nacimiento y que no se va a modificar nunca: como si lo demás, todo lo demás – su trayectoria de hombre libre, las convicciones que ha ido adquiriendo, sus preferencias, su sensibilidad personal, sus afinidades, su vida en suma- no contara para nada. Y cuando a nuestros contemporáneos se los incita a que “afirmen su identidad”, como se hace hoy tan a menudo, lo que se les está diciendo es que rescaten del fondo de sí mismos esa supuesta pertenencia fundamental, que suele ser la pertenencia a una religión, una nación, una raza o una etnia, y que la enarbolen con orgullo frente a los demás”

Todo lo que dice Amin después... NO SE LO PUEDE UNO PERDER, si se quiere entender lo que está pasando en el mundo. Pero como no puedo copiar más por ahora, os dejo con este otro fragmento que he copiado antes, por si arroja un poco de luz en este debate que el mundo está teniendo... Lo encontraréis en la sección "El estante de los libros". A través de sus libros, muchos de ellos novelas históricas que rescatan a grandes y desconocidos humanistas de la historia (gracias a él conocí a Mani), Amin Maalouf desvela su espíritu conciliador que busca la ESENCIA y ama profundamente a la Humanidad.

16:30 Anotado en Se necesitan humanistas conciliadores | Permalink | Comentarios (6) | Trackbacks (0) | Enviar a Email