29/07/07
Cuando tratas a los demás como quieres que te traten...

... ¡te liberas!
Entre los humanistas muchas personas entienden, practican y/o tratan de practicar este principio de conducta. Hablamos de una sensibilidad, de una apreciación del otro, diferente a la que se ha impuesto hasta ahora.
El entendimiento de este principio, nace en un modo de ver a las otras personas. Esta “mirada” es diferente a la habitual. Si habitualmente no se trata mejor al vecino en base a este principio, ¿qué puede quedar para los que hablan de mejorar a la sociedad y el mundo?
“Trata a los demás como quieres que te traten”.
En ese principio de conducta, hay dos cosas importantes: el trato que uno requiere de los demás y el trato que uno está dispuesto a dar a los demás.
a) El trato que uno requiere de los demás.
El deseo común es recibir un trato sin violencia y reclamar ayuda para mejorar la propia vida. Esto es válido aún entre los más grandes violentos y explotadores que piden la colaboración de otros para sus intereses injustos. El trato requerido es independiente del que se está dispuesto a dar a los demás.
b) El trato que uno está dispuesto a dar a los demás.
Se suele tratar a los otros utilitariamente como se hace con los objetos, con las plantas y con los animales. No hablamos del trato exagerado y cruel porque, después de todo, no se destruye a los objetos que se desea utilizar. En todo caso, se cuida de ellos, siempre que rindan alguna utilidad hoy o mañana. Sin embargo, hay algunos “otros”: son los llamados “seres queridos”, en los que su sufrimiento y su alegría nos producen fuertes conmociones. En ellos se reconoce algo de uno y se los tiende a tratar del modo en que se quisiera ser tratado. Hay pues una diferencia entre los seres queridos y aquellos otros con los que uno se identifica.
c) Las excepciones.
Con referencia a los “seres queridos”, se tiende a darles un trato de ayuda y cooperación. También sucede con aquellas personas extrañas con las que nos identificamos, porque la situación en que el otro se encuentra hace recordar la propia situación, o porque se especula y el otro se podría “ser de ayuda” para uno. En todos los casos se trata de situaciones particulares donde no son iguales todos los “seres queridos” y no nos referimos a todos los extraños.
d) Las simples palabras no fundamentan nada.
Uno desea recibir ayuda, pero por qué habría de darla a otros? Palabras como “solidaridad” o “justicia” no son suficientes, se dicen falsamente, se dicen sin sentirlas. Son palabras que se suelen utilizar para obtener la colaboración de otros, pero sin darla a otros. Esto puede llevarse más allá todavía, hacia otras palabras como “amor”, “bondad”, etc. Por qué se habría de amar a alguien que no es un ser querido?
La Regla de Oro no puede convertirse en una nueva moralina hipócrita, útil para controlar el comportamiento de los otros. Cuando una “moral” sirve para controlar en lugar de ayudar, para oprimir en lugar de liberar, deberá ser superada por la necesidad de crear nuevas formas de trato entre las personas.
La Regla de Oro no impone una conducta, ofrece un ideal y un modelo a seguir, al mismo tiempo nos permite conocer nuestra propia vida.
Esta actitud tan simple, de la que puede salir una moral completa, nace del ser humano sencillo y sincero.
Sugerencias
Proponte cambios de conducta en el trato con las otras personas. Mira en tu medio inmediato y proponte cambios en el trato con tu familia, con tu pareja, con tus amigos, con tus compañeros de trabajo, etc. Esto no significa que tengamos que tratar al otro en forma “floral” o desprovista de sinceridad interna, sino más bien, intentar auto observarnos en el momento en que nos dirigimos a otros y atender a dar un trato igual del que me gustaría recibir en la misma situación.
Luego de transcurrido un breve período tomar muestra sobre si han mejorado las relaciones en los distintos ámbitos, a partir de un cambio en nuestra actitud.
Nota: Próximamente, el café humanista publicará un ejercicio muy útil para aprender a poner en práctica este principio. Un principio que en teoría todo el mundo entiende, pero que en la práctica resulta muy difícil de aplicar, debido básicamente a una falta de comprensión (mediante observación de la experiencia) de lo que verdaderamente significa "tratar al otro como uno quiere ser tratado".
21:35 Anotado en Practicar el humanismo | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
15/04/07
La reconciliación
Segun los diccionarios la Reconciliacion es el restablecimento de la amistad, la armonia y las relaciones perdidas.
Si se coloca la palabra Reconciliacion en el buscador Google, aparecen 129.000 opciones, de las cuales la gran mayoria tiene que ver con aspecto religiosos. Y por que sera esto asi?
Es asi porque reconciliar quiere decir volver a conciliar, a recomponer algo que esta mal y religion quiere decir religar, o sea, volver a unir algo que esta separado.
Asi que la tarea es volver a unir algo que no esta bien entre nosotros mismos y con los demas.
Entremos en tema entonces. La Reconciliacion no es un acto mecanico, es un acto intencional, es uno el que se decide a hacerlo cuando tiene la suficiente libertad interna para optar realmente.
(...)
Sin embargo, no es Reconciliacion la que se realiza para que el otro no siga enojado con uno. No es Reconciliacion la que esta motivada por el temor a la soledad o el temor al castigo. La Reconciliacion se logra cuando verdaderamente descubro mi resentimiento y cuando encuentro incluso la opcion interna de no perdonar, ya que es imposible perdonar o reconciliarse con quien uno no esta enojado.
Reconciliarse no es solo el perdon de otros, sino tambien la aceptacion del fracaso en uno mismo.
Cuando nuestra Reconciliacion es verdadera y profunda, puede llevarnos al inicio de nuevas busquedas con mayor verdad interna, es una de las maneras mas unitivas de profundizar en nosotros.
Asi vemos que la Reconciliacion es posible y consiste simplemente en modificar el punto de vista.
Pero como se modifica el punto de vista, la mirada que tenemos sobre la realidad?
Se tiene que tener la necesidad profunda de querer hacerlo y al comenzar a hacerlo nos pondremos en presencia de una fuerza muy potente que nos impulsa: El Futuro.
Reconciliarse abre el futuro y es alli donde esta toda la energia humana. Todo resentimiento y todo fracaso desaparecen si encontramos un sentido en la vida, si le damos sentido a la vida.
Extraído de un trabajo sobre la Reconciliación, de Nicolás Filipic Massó en parte inspirado en el libro "El Sentido del Sinsentido", de Darío Ergas.
“No te reconcilias hasta que no conoces tu fracaso” – Dario Ergas
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