06/03/08

Hirsch: Colombia ha impuesto ideología violenta que no permitirá encontrar paz

Santiago de Chile, 04 mar (ABI).- El vocero del Humanismo para Latinoamérica, Tomás Hirsch, aseguró hoy que el gobierno del presidente colombiano Álvaro Uribe impuso una ideología violenta que trasgrede toda forma de convivencia pacífica entre los estados, actúa con falacia y está al servicio de Estados Unidos.

Esa posición fue expresada por el político humanista respecto del rompimiento de las relaciones diplomáticas de Quito y Bogotá, a raíz de la violación de la soberanía ecuatoriana por parte helicópteros artillados y tropas del Ejército colombiano el sábado pasado.

A juicio de Hirsch, Colombia "no está en condiciones hoy día de ser un interlocutor en el concierto continental porque ha actuado de mal modo que transgrede las fronteras, no genera diálogo, miente a otro Presidente (al ecuatoriano Rafael Correa) y se encuentra aliada con Estados Unidos".

Señaló que todas las indicaciones señalan que Bogotá "no está buscando un desarrollo consensuado con sus países hermanos, sino más bien imponiendo la lógica de las armas".

De su parte, la presidenta del Partido Humanista, Marilén Cabrera, consideró que es "preocupante para la paz de la región que estemos frente a una guerra de egos, porque lo acontecido pasa por eso. El ego y los anhelos de protagonismo de Álvaro Uribe".

Para ambos políticos, la operación militar que terminó con la muerte en tierras ecuatorianas del segundo hombre de las FARC, Luis Edgar Devia, conocido como Raúl Reyes, además de otros 19 guerrilleros, y que ha puesto a tres naciones sudamericanas en crisis, trae consigo el riesgo de anular los acercamientos con este grupo armado, la liberación de más rehenes y puede tener consecuencias gravísimas para la región.

De hecho, frente a los movimientos de tropas anunciado por Venezuela, Hirsch precisó que "obviamente no es la respuesta más adecuada. El presidente Hugo Chávez me parece que se está solidarizando con su par ecuatoriano, pero pasándose de lo necesario.

"Justamente aquí hay que calmar los ánimos, no hay que movilizar tropas, no podemos irnos por la vía de resolver este conflicto con armas, eso lo único que va a significar es un desangramiento de tres países cuyos pueblos son hermanos", aseguró Hirsch.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa condenó la violación de su territorio y emplazó a su colega colombiano, Álvaro Uribe, a dar explicaciones, expulsó del embajador de Colombia en Quito, Carlos Holguín y, como corolario de la crisis, rompió las relaciones diplomáticas con Bogotá.

Es por ello que el vocero del humanismo para Latinoamérica puso en evidencia la necesidad de trabajar en dos aspectos fundamentales que permitirían prever que se genere una escalada de violencia.

"El primero de ellos, la urgencia de avanzar más que nunca en un proceso de integración latinoamericana, que permita que los países tengan mecanismos de diálogo, fluidos, abiertos, que les permitan resolver sus diferencias", agregó Hirsch.

El también ex candidato presidencial chileno destacó la necesidad de "rechazar a nivel de Estado la posibilidad de una guerra como solución de los conflictos, tal como lo hecho por el presidente boliviano Evo Morales incorporando ese artículo a la (nueva) Constitución de su país".

"En ambos casos tendríamos la garantía de que frente a lo que está sucediendo en esas naciones, no habría ninguna amenaza de conflicto armado", explicó Hirsch.

Respecto a la misma situación la presidenta del Partido Humanista consideró "evidente que ha habido mano norteamericana" tras la información que gatilló la operación de Inteligencia colombiana.

"Lo que hizo el gobierno de Álvaro Uribe es una masacre que queda fuera de toda acción ajustada a un Estado de derecho. Podrán acusar que quienes estaban ahí son terroristas, se encontraban armados, pero las investigaciones han demostrado que fueron atacados por la espalda. Es decir, aquí no había un intento de llevarlos frente a un tribunal sino un intento de ajusticiamiento", denunció Cabrera.

"Es muy preocupante para la paz de la región que estemos frente a una guerra de egos, porque lo acontecido pasa por eso. El ego y los anhelos de protagonismo de Álvaro Uribe, que se ha quedado atrás en los esfuerzos de Chávez por lograr que la guerrilla devuelva más personas", apuntó la humanista.

COLOMBIA Y LA REGIÓN

En ese sentido, Hirsch va más allá al señalar que "Colombia no está en condiciones hoy día de ser un interlocutor en el concierto latinoamericano, porque está actuando de mal modo que transgrede las fronteras, no genera diálogo, miente a otro Presidente (Correa) al informarle en forma falsa que aquí se habría producido un enfrentamiento, y está actuando en conjunto con Estados Unidos".

Indicó que todos esos elementos son indicaciones que revelan que Colombia está imponiendo una lógica de las armas, una ideología absolutamente violenta que no va a permitir encontrar la paz ni en la región ni mucho menos dentro de ese propio país.

Frente a la defensa esgrimida por la nación cafetera respecto de que Ecuador sabía de la presencia de grupos armados colombianos establecidos en sus fronteras, Cabrera recalcó ningún argumento justifica el atropello a un país soberano.

"El atropello a la soberanía ecuatoriana no es justificable bajo ninguna razón y no se condice a la forma diplomática con que otros países latinoamericanos, como Bolivia, han decidido hacer frente a sus diferencias con otras naciones, respetando tratados y tribunales internacionales", destacó.

De hecho, Cabrera expresó su preocupación de que esto "vaya a crear un precedente que pudiera a futuro dañar la buena convivencia en la región, la autodeterminación de los pueblos y la no-intervención".
Rdc/Dgav ABI


Nota recogida de la lista Humanistas del Mundo

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16/12/07

Bolivia: La revolución noviolenta

Por Pau Segado y Javier Sampedro


El 18 de diciembre de 2005, ocurrió un acontecimiento que representa un hito en la historia de América Latina. Evo Morales, un indio aymara, de oficio recolector de coca, y cuyos trabajos anteriores fueron los de trompetista, panadero y ladrillero, fue elegido como presidente constitucional de la República de Bolivia.

“El indio”, como con ánimo despectivo y fuerte dosis de racismo, le llaman sus detractores, obtuvo un 53% de los votos frente al 28% de su inmediato adversario. En las elecciones participaron un 84% de los censados.

El Presidente Morales es el líder moral de una iniciativa de cambio constitucional de naturaleza revolucionaria y que podría colocar a Bolivia en la vanguardia del humanismo político.

La nueva constitución boliviana será una apuesta firme por los Derechos Humanos. Contendrá casi cien artículos dedicados al reconocimiento de derechos individuales y colectivos, frente a los apenas cuatro artículos de la actual Carta Magna. Los derechos de niños, ancianos, poblaciones originarias, trabajadores, discapacitados, consumidores, presos, etc. quedan elevados a rango constitucional. Pero no es sólo una cuestión de cantidad sino de la eficacia real de la regulación. Frente a las meras declaraciones de intenciones habituales en los textos constitucionales, se recoge expresamente la gratuidad de la enseñanza hasta el bachillerato, la universalidad y gratuidad del sistema de salud, el derecho a la pensión de vejez o la universalidad de la seguridad social, por poner solamente algunos ejemplos.

Se podría señalar que algunos de estos derechos están reconocidos también en algunos países de Europa. En tal caso habría que precisar también que, en estos países, aquellos derechos que no están consignados en la Constitución pueden ser suprimidos por mera decisión del partido mayoritario. Además, el significado real de estos derechos en un país como Bolivia con una renta anual por habitante de unos 800 euros es absolutamente diferente al de Europa. En Bolivia, blindar constitucionalmente ciertos derechos económicos y sociales es, para mucha gente, la diferencia entre la vida y la muerte.

Se trata, por otra parte, de la Constitución de la libertad de opción. A diferencia de la actual, que obliga al Estado al sostenimiento de la Iglesia Católica, la nueva reconoce expresamente la libertad religiosa y sanciona la discriminación por razones religiosas, así como la derivada de la orientación sexual o la identidad de género. De igual modo, se reconoce el derecho de mujeres y hombres a decidir sobre la oportunidad de tener o no tener hijos y se promueve la convivencia en los centros educativos de personas con diferentes opciones de espiritualidad.

Incorpora el proyecto constitucional artículos que, en beneficio de la paz mundial, deberían ser sin dilación reproducidos en las leyes fundamentales del resto de las naciones. Se trata de la declaración de Bolivia como estado pacifista, la prohibición de las bases militares extranjeras y la renuncia a la agresión armada como método de resolución de conflictos.

A pesar de lo anterior, el proyecto de Constitución está siendo contestado con asombrosa fuerza tanto dentro como fuera del país.

Se emplean métodos de guerrilla urbana para oponerse a un proyecto que aún ha de ser sometido a referéndum, como si se tratara de una ley impuesta por un dictador. Si además se entiende que las revueltas son por un tema de tan poca entidad –en comparación con el reconocimiento de derechos y libertades- como la ciudad en la que se ubica cada órgano del Estado, el desconcierto del observador no informado será absoluto.

De otra parte, los gobernantes de algunos departamentos del país han negado legitimidad tanto al proyecto como al referendo por supuestos defectos de forma en el proceso de elaboración del texto y están incitando a la revuelta popular. Evitan admitir que, si se llega a producir, la decisión popular de aprobar la nueva Constitución, tomada en referendo libre y secreto, subsanaría cualquier supuesto defecto de forma en el proceso previo.

El prefecto de Santa Cruz, el más rico departamento del país, presenta hoy, 15 de diciembre, un estatuto autonómico, mientras que el presidente de su Asamblea Legislativa anuncia el nacimiento de una nueva república.

Ese absurdo empeño de negar legitimidad a un referendo porque el proyecto se elaboró con mayor o menor rapidez, de combatir con revueltas violentas lo que aún no es más que un proyecto que debe ser sometido a consulta popular, y de provocar tensiones localistas y secesionistas en uno de los países más pobres de América Latina no es casual.

Fuertes intereses, tanto internos como externos, están tratando de provocar un conflicto violento de enormes dimensiones que justifique la adopción de medidas excepcionales y el descarrilamiento del proceso transformador que está experimentando Bolivia. Están inventando una guerra civil.

En clave interna, la oposición al proyecto constitucional está impulsada por la oligarquía racista y adinerada que tradicionalmente ha detentado el poder político y económico en el país y que hoy siente amenazados sus privilegios en el nuevo Estado que se configura en esta Constitución.

Desde fuera del país, las multinacionales que ven perjudicados los lucrativos negocios que hacían con la antigua clase dominante, están orquestando una campaña internacional contra el gobierno legítimo de Bolivia y sus representantes. La declaración constitucional de propiedad estatal de los hidrocarburos, la prohibición de privatizar los servicios básicos y la primacía del derecho a la salud sobre el derecho de patentes, apuntan a la línea de flotación de poderosas compañías petrolíferas y farmacéuticas. No son de extrañar las campañas de intoxicación orientadas a confundir a la opinión pública internacional y a minar la simpatía que la revolución pacífica boliviana y el mismísimo Evo Morales puedan despertar en el extranjero.

Frente a las presiones, el Gobierno de Bolivia está actuando con prudencia, evitando el uso de la fuerza y armándose de dosis de paciencia y tolerancia. Sin embargo, el enemigo es poderoso y carece de principios morales.

Seguirán promoviendo la violencia en la búsqueda de una respuesta (o de un simple error) gubernamental de igual naturaleza y resultados fatales que permitan descalificar al Gobierno de Bolivia, a su Presidente y a todo el proceso revolucionario. No les importa conducir al país a la guerra civil. No les importan los muertos que eso pueda causar. No les importa el futuro de los millones de bolivianos que carecen de lo mínimo para vivir. No les importa la salud de quienes podrán hacer uso de medicamentos cuyos precios son ahora prohibitivos. Sólo les importan sus privilegios. Sólo les importan las cotizaciones de Repsol, British Petroleum o Exxon en Wall Street.

Por todo lo anterior, el pueblo de Bolivia y su presidente necesitan hoy más que nunca del apoyo de personas, instituciones y medios de comunicación del mundo entero. Han tomado una bandera que es la de todos: la bandera de la no violencia, la bandera de los derechos humanos, la bandera de la libertad. Sería una inmoralidad y un error táctico dejarles solos ante un tamaño enemigo. El partido que se disputa hoy en Bolivia no es ya sólo de los bolivianos sino de todos los seres humanos.

Pau Segado y Javier Sampedro son, respectivamente, Secretario General y miembro de la Comisión Ideológica del Partido Humanista.

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26/08/07

Humanismo y antihumanismo

c6a6c6d04861d97aadb4fe4c0d5c785a.jpgA raíz de la anunciada formación en México de un "partido humanista" vinculado a la derecha, que se suma a otros ya formados en Perú, Brasil y Centro América; y para evitar cualquier confusión en la opinión pública de esos países, nos vemos en la obligación de precisar que esa intentona pretende apropiarse de modo completamente ilegítimo y mañoso de un nombre que está largamente asociado a una corriente de pensamiento. LOS fundamentos y trayectoria de la misma, son diametralmente opuestos a los que animan a las derechas en cualquier parte del mundo. En virtud de ello, las derechas no tienen autoridad moral ni ideológica para llamar así a las agrupaciones que quieren formar. Los PH han venido desarrollándose desde 1984, a partir de una ideología, un espíritu y una forma de vida basados en el Nuevo Humanismo. Llamamos a los Partidos Humanistas pertenecientes a la Internacional Humanista a perseguir judicialmente a estos usurpadores y a utilizar todos los canales de comunicación disponibles para esclarecer a las poblaciones sobre la diferencia entre humanismo y antihumanismo.


En América Latina, los humanistas padecieron persecución, cárcel, asesinatos y deportaciones a manos de las dictaduras militares de Chile y Argentina, a las que combatieron con la metodología de la No Violencia Activa, contribuyendo a restablecer la democracia en el continente. En Europa, se manifestaron contra la OTAN y el armamentismo, contra las leyes discriminatorias impuestas a los inmigrantes y contra el capital financiero internacional, que hacía sus primeros intentos por eliminar los derechos sociales de la población.

Los Partidos Humanistas del mundo entero hicieron suyo el Documento Humanista escrito por Silo en 1993, donde se traza la línea divisoria entre el Humanismo y el Antihumanismo. "El Humanismo pone por delante la cuestión del trabajo frente al gran capital; la cuestión de la democracia real frente a la democracia formal; la cuestión de la descentralización frente a la centralización; la cuestión de la no discriminación frente a la discriminación; la cuestión de la libertad frente a la opresión; la cuestión del sentido de la vida frente a la resignación, la complicidad y el absurdo".

cd6c7ca3658712479b611d7cbf46635c.jpgAsí, los Partidos Humanistas han luchado incansablemente (y siguen haciéndolo) para alcanzar una completa desconcentración del poder, sea éste político, económico o religioso, buscando avanzar hacia formas de democracia directa que superen la democracia formal hoy vigente. También han propuesto un modelo de economía mixta que vaya más allá de la pugna entre capitalismo y estatismo y propician la libertad de creencias y costumbres, superando la intolerancia y el fundamentalismo.

89ac01606df686f121edac26e7fa24fb.jpgEs propio de los antihumanistas utilizar el disfraz de "humanistas", porque intentan confundir a la gente y de ese modo aspiran a obtener un apoyo electoral que les sería negado si se presentaran con su verdadero rostro. Por ello, queremos advertir a la población para que no se deje engañar por estos bandoleros del lenguaje: el humanismo pone al ser humano por centro, no a Dios, ni al Estado, ni al Capital. Desde esta definición fundamental, la derecha nunca puede ser humanista y cualquier intento por parecerlo no es más que un burdo engaño.

810f7433c543bcd908e6ca92340d68cf.jpgLos Partidos Humanistas irrumpieron en la escena política de más de sesenta países del mundo en la década de los ochenta, desde los grupos de acción social del Movimiento Humanista inspirados en el Humanismo Universalista de Silo, pensador latinoamericano. El 7 de Enero de 1989, en la ciudad de Florencia (Italia), se constituyó la Internacional Humanista, que ha seguido reuniéndose en los años siguientes. Con la participación de miles de representantes provenientes de Europa, América, África y Asia se aprobó su Declaración de Principios, en la que se afirma la libertad humana y se rechaza toda forma de violencia, y en particular a la violencia económica.



Tomas Hirsch

Vocero del Humanismo para Latinoamérica

Agosto 2007

Nota del café humanista: Tomás Hirsch se presentó como candidato a la presidencia en las últimas elecciones celebradas en Chile, representando a la coalición de partidos y agrupaciones de izquierdas: Juntos Podemos Más.

Fotos agregadas al artículo por el Café Humanista.
Foto 1: Tomás Hirsch
Foto 2: Intervención de Tomás en el acto de apertura del Foro humanista europeo realizado en Lisboa, en 2006.
Foto 3: En España, curiosamente, el PP hizo suyo el color naranja, que siempre representó a los humanistas, y en muchos de sus discursos empiezan a utilizar las palabras: humanista, humanismo, etc.
Foto 4: Intervención de Tomás Hirsch en el Foro Regional de Quito, en 2006.


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13:35 Anotado en Humanistas opinan | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email

13/03/07

Que se los queden

medium_bandera_españa.jpgAlgún representante gubernamental y otros del PSOE reprendían hace unos días al Partido Popular por apropiarse de los símbolos patrios. Les disgustaba que las banderas rojigualdas distinguieran las manifestaciones organizadas por el PP y sus adláteres y que, para colmo, cerraran sus actos sustituyendo los encendidos discursos de Alcaraz por los compases del himno nacional.

Entiendo que el Gobierno tiene la responsabilidad de oponerse a todo intento de apropiación por una parte de aquello que es de la colectividad. Sin embargo, en este caso, y por lo que a mí respecta, pueden ahorrarse las molestias.

En absoluto me siento representado por esa bandera o por ese himno. Su aceptación fue parte del precio a pagar para poder desmantelar la dictadura franquista pero no es fácil olvidar que constituyen el símbolo de unos militares rebeldes que traicionaron a su pueblo derrocando a un gobierno democráticamente elegido. A mí, personalmente, el único recuerdo que me evocan la bandera y el himno son las coacciones y la privación de libertad que bajo el nombre de “servicio militar” experimenté hace ya unos años.

No imagino mayor felicidad para mayor número de españoles a la vez, que la supresión de estos símbolos del Estado y su puesta a disposición, sin restricciones, como si de software libre se tratara, para todos aquellos partidos, asociaciones, colectivos, etc. a cuyos militantes se les eriza el vello a los sones de la marcha real mientras contemplan ondear la bandera roja y amarilla.

A los que nos produce mal rollo, nos veríamos liberados de la pesada obligación de contemplar la bandera hasta en la sopa y de que nos den la brasa con el “chunda, chunda”.

A los que les guste, en cambio, podrán usar ambos símbolos con total libertad y hasta “tunearlos”. Podrán ponerle la letra que les parezca bien al himno, incluida aquella de “Franco, Franco, tiene el culo blanco…”. Del mismo modo podrán incluir en la bandera cuantas representaciones de aves salvajes o de corral les parezcan adecuadas, sin que por ello nadie les afee su conducta ni les tache de “preconstitucionales”.

En cuanto a la preocupación que alguien pueda sentir por las consecuencias de vivir en un Estado carente de símbolos patrios, doy fe de que, de facto, dicha carencia es una realidad para muchos ciudadanos españoles desde hace largo tiempo y no parece que nuestra conciencia cívica (ni nuestra salud) se haya resentido por ello. Por otra parte, los problemas de protocolo en actos oficiales, eventos deportivos, representación en organismos internacionales, etc. podrían resolverse sustituyendo la bandera por un cartel que llevara escrito el texto “España” y, el tiempo concedido para la interpretación del himno, podría aprovecharse para incluir alguna selección de éxitos de los cuarenta principales.

El único colectivo perjudicado por medidas como las propuestas, sería el de los aficionados al “bandering”, ese deporte consistente en la sustitución de banderas de los balcones municipales y la posterior quema de la bandera sustituida. Su capacidad de elección de la bandera a quemar quedaría sensiblemente reducida, pero estoy seguro de que sabrán encontrar otras actividades lúdicas en las que recrearse.

¡Viva Ej……….paña!

 

 

Javier Sampedro




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05/03/07

Víctimas y víctimas

medium_fosas.jpgLa transición de 1977 fue posible porque la mayor parte de las víctimas del golpe de 1936 y de la larga y cruel dictadura del General Franco, en un acto de impresionante generosidad renunciaron al resarcimiento que legítimamente les correspondía. El ímpetu de lucha que surgía de su dolor lo orientaron, no hacia la venganza sino hacia la construcción de un futuro mejor para todos nosotros.

Ahora, treinta años después, los próceres del PP niegan una mera reparación moral a aquellos hombres y mujeres valientes y magnánimos y, en cambio, claman contra una supuesta vulneración de derechos de las víctimas de ETA que, en modo alguno son capaces de explicar porque, simplemente, tal vulneración de derechos no existe.

A las víctimas de ETA nunca les ha faltado el reconocimiento y solidaridad de la sociedad y de las instituciones públicas. Todos los gobiernos de la democracia, como el respaldo de la mayoría de la sociedad, les han prestado amplio apoyo incluidas generosas pensiones. El respeto, consideración y solidaridad mostrados por el Estado y la sociedad civil hacia las víctimas de ETA no tiene comparación alguna con el mostrado por otros colectivos de víctimas.

Además, y cómo no podía ser menos, el Estado ha puesto todos los medios a su alcance para perseguir a los autores de los crímenes y, cuando ha habido éxito en la captura de los culpables, éstos han sido condenados y han cumplido sus condenas de acuerdo a los criterios más severos previstos por las leyes, yendo alguna vez, incluso, más allá de lo que prestigiosas organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos consideran admisible.

Nada parecido ha ocurrido con los partícipes en los crímenes de la dictadura. Ni un solo político, policía, militar o funcionario de prisiones franquista, de bajo o alto rango, fue perseguido, juzgado o condenado por su colaboración con los miles de crímenes cometidos en la época. No sólo eso, sino que muchos de ellos continuaron y progresaron en sus carreras políticas o profesionales en el nuevo régimen, a pesar, incluso, de que los hechos de los que fueron autores o cómplices necesarios merecerían calificaciones jurídicas y morales similares a las acciones más reprobables de ETA.

Gracias a aquellos héroes anónimos, cuya condición de víctimas nació en la mayoría de los casos por una decisión consciente de enfrentar al régimen criminal, hoy vivimos en uno de los países de la Tierra más avanzados en materia de libertades y derechos civiles. En ese empleo tan provechoso de la fuerza nacida de su sufrimiento estuvo la clave de nuestra actual convivencia. Haber reivindicado juicios y condenas para Fraga, Suárez, Fernández Miranda, Cabanillas, Areilza, Borbón, etc. o para la cúpula militar y policial franquista habría obstaculizado el desmantelamiento del régimen de tal modo que España se habría teñido de sangre una vez más.

Es más, muchos de esos personajes, a los que entonces era difícil ver más que como simples cooperadores de una cruel dictadura, se transformaron en agentes activos de la transición política y con su proceder, no sólo redimieron su actuación pasada, sino que llegaron a convertirse en ciudadanos respetados.

Muchas víctimas del conflicto vasco, y muy especialmente las más próximas a aquéllas que también lo fueron del franquismo ya han emprendido el sabio camino que marcaron las víctimas de la dictadura y apuestan decididamente por la búsqueda de soluciones no violentas al conflicto vasco.

Otras, por el contrario, lideradas por el neofascista Alcaraz, agrupadas en la AVT, y jaleadas por el Partido Popular vociferan reclamando una venganza a la que equívocamente denominan justicia, inconscientes de que la semilla del odio que portaban sus victimarios ha arraigado ya también en sus corazones e ignorantes de que sus sentimientos se tornan, día a día, igual de oscuros y siniestros que los de aquéllos que tanto sufrimiento les causaron.

Si las víctimas del franquismo, cuyo número es cientos de veces mayor que el de víctimas de ETA, hubieran mostrado tan sólo una centésima parte de la intolerancia que muestra la mal llamada Asociación de Víctimas del Terrorismo, la guerra civil, tras la muerte de Franco habría sido inevitable. Hoy día, constatamos que su comportamiento en la transición no fue sólo una muestra más de la generosidad que ya habían mostrado arriesgando sus vidas o su libertad en la lucha contra el tirano, sino un acto de suprema inteligencia que acredita la visión histórica de aquellos valientes.

Tengo la inmensa fortuna de de no haber sido víctima pero si tal desventura recayera sobre mí, ojalá mis seres queridos, o yo mismo, si fuera el caso, mantenga la cordura suficiente para seguir el ejemplo de las víctimas del franquismo o de aquellas víctimas de ETA que han hecho de su dolor un incentivo para buscar la paz y no un aliciente para la venganza.

Javier Sampedro Vaca
Madrid.

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26/02/07

¿Dónde le duele, doctor?

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Empezaré diciendo que me alegra saber que en España disfrutamos de uno de los sistemas sanitarios más buenos del mundo.
Seguiré diciendo que me alegra que en este país no haga falta ser rico o hipotecarse para escapar a la muerte por deshumanización política.
Y sin embargo, como usuaria de la sanidad pública primero y de la privada después (y observar que tan deshumanizada está la una como la otra), me siento en la obligación moral de preguntar:

¿QUÉ LES PASA A NUESTROS MÉDICOS?

Tal vez es que yo soy muy sensible...
O tal vez es que soy la culpable de que Sanitas me cambie los médicos (de distintas especialidades) una vez que estos empiezan a conocerme y yo a ellos y empezamos a establecer un vínculo "estable" entre médico-paciente...
Tal vez es que soy un poco anticuada al reclamar mayor sensibi