02/09/07
Qué es amar

Amarte
es echarte de menos
sin sentir que soy menos
por no poderte abrazar.
Amarte
es desear
en igual medida
tu felicidad y la mía.
Amar
es aprender a soltar
aprender a amarme
amar lo que nos une
y siempre nos unirá.
Amarte
es más que dejarte volar
es alentar tu vuelo
y el mío
hacia un mismo horizonte
un mismo destino
de amor y libertad.
Susan
(A Rossano, guía y compañero indispensable en este viaje)
03:10 Anotado en Aromas de poesía , Descubrimientos cotidianos , Estudios sobre el amor | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email | Tags: amar
24/05/07
El dulce atrevimiento de ser uno mismo
El dulce atrevimiento de ser uno mismo es un placer tan delicioso, que a buen seguro quienes más lo practican son los niños, los únicos que no han aprendido aún a sentirse culpables por el propio disfrute. Los adultos perseguimos incansables el placer, para luego, no saber muy bien qué hacer con él. Los niños son muy sabios: simplemente lo disfrutan. Por eso, pueden permitirse ser ellos mismos con entera libertad.
El atrevimiento de mostrarse ante aquellos que se obstinan en demostrar cuánto saben, o cuánto tienen, es algo tan valioso y admirable que si lo practicásemos más, cada vez irían siendo menos lo que creen erróneamente que aparentar aporta más beneficios que ser. Y por tanto, menos los que pierden su tiempo y nos lo hacen perder a nosotros.
¿Qué problema hay con mostrar la propia ignorancia, la propia pobreza, la propia falta de lo que sea? Disimulándola solo conseguimos aumentarla.
Tampoco deberíamos evitar que alguien se sienta incómodo con nuestra falta de lo que sea, por ejemplo, de conocimientos, la cual no implica necesariamente falta de inteligencia. Sin duda, lo más inteligente es, como hemos dicho arriba, no perder el tiempo en disimulos. De esta forma, si lo que quería el otro era mostrar que sabía más que tú, tendrá lo que quería, sin necesidad de que ni uno ni el otro invirtamos en este fin más energía de la necesaria. Si por el contrario estaba cansado de tener que aparentar lo mucho que sabía, podrá al fin relajarse.
Mostrar la ignorancia, entonces, nos permite relajar expectativas, inútiles tensiones y cambiar el tema de conversación si no interesa a ambas partes. En cualquiera de los casos, mostrar que uno no sabe, abre sin duda las puertas a una comunicación más verdadera.
Algo que me ayuda a mí ser yo misma es ubicarme entre la gente como espectadora del gran teatro que es a menudo la vida. Admirar el papel que cada uno está jugando y que con tanto esfuerzo ha ido ensayando a lo largo de toda su vida, sabiendo que es solo un papel, y que tras cada disfraz y cada máscara, hay un corazón que late como el mío, que sufre como el mío, que anhela como el mío ser más libre, y más feliz.
Susan
01:42 Anotado en Descubrimientos cotidianos | Permalink | Comentarios (1) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
15/05/07
Amar lo creado
Observo al pintor que observa... Contempla la obra y se extasia frente a un cuadro... Su cuadro. ¿Es vanidad?
Cuando el pintor ha logrado plasmar en un lienzo el tesoro que encerraba su alma, cuando ha sacado a la luz lo que le parecía justo compartir con el mundo, ¿no es acaso como la madre que se extasía frente a su hijo, frente a esa obra viviente que es el fruto de su vientre, y que llega al mundo para llenarlo de vida y de color?
El poeta relee sus poemas y con cada nueva lectura halla algo que le sorprende, algo que sin duda su mente quiso desvelar, sin que en el momento de volcarlos sobre el papel fuera totalmente consciente de lo que estaba escribiendo.
Crear es un maravilloso don que nace de un impulso muy personal y profundo. Crear es amar la existencia. Honrarla. Crear es legar a la humanidad el fruto de nuestra particular experiencia, nuestra particular forma de ver y mirar la vida.
Crear y recrearse en lo creado, es hacer y agradecer lo hecho. Es valorar lo construido. Es aprender a mirar, a sensibilizarse con la belleza, con el arte, acariciar esa faceta que pide a gritos perpetuarse, en nosotros y en el mundo.
Crear es abrirse al futuro, es alimentar la esperanza. Crear es ser y valorar lo que es.
Y porque es hermoso lo que la vida nos ha regalado, a la vida, también, hemos de volver a entregarlo.
Susan
19:30 Anotado en Descubrimientos cotidianos | Permalink | Comentarios (6) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
14/05/07
Buscando la quietud
El otro día, mi amigo y yo decidimos viajar al cercano parque natural de la sierra de Irta, para alejarnos por unas horas de la que probablemente es, en esta época, la única calle ruidosa en toda Peñíscola, pues los niños parecen haber declarado la guerra a los vecinos con sus gritos y sus llantos.
Mientras él conducía su entrañable panda azul cielo, yo sacaba ligeramente la cabeza por la ventana para aspirar el aire de la montaña, que parecía venir a masajear dulcemente mi inquietud y a diluir todas mis tensiones. Y entonces caí en cuenta de que mi mente, poquito a poco, se iba acallando, mi espíritu agitado recobraba la calma y, extasiada frente al inspirador paisaje, comprendí que si no hubiera pensamiento, tampoco habría sufrimiento.
La naturaleza tiene el maravilloso don de hacer que tu boca se cierre, tus ojos se abran, tus pulmones se expandan y todo tu ser se abandone al placer infinito de contemplarla.
Desde que mi alma se posó en esta ciudad, solo quiere entregarse al deleite de la quietud, y a menudo, me veo espontáneamente sumergida en una actitud contemplativa.
Aquel día, en el parque de la Irta, se me reveló con fuerza una verdad que no me pareció en absoluto relativa: el sufrimiento se origina en la mente. Es algo que ya había leído y escuchado... Pero eso no cuenta, en el sentido de que solo son palabras hasta que pasan por el cedazo de mi experiencia. Por ello, para mí algo pasa a ser una "verdad" solo cuando logro descubrirla (o redescubrirla) por mí misma, aunque las palabras de otros hayan podido acercarme de algún modo a esa experiencia.
Observé, pues, que cuando la mente se aquieta, no hay nada que defender, nada que desear, nada que proteger, nada que nombrar, nada que hacer, nada que pensar, nada de nada. Solo hay una cosa en mi interior, una cosa que registro en mi alma, pero beneficia a mi cuerpo y a mi pensamiento, a mi forma de ver el mundo. Solo hay una cosa que en la vida siempre anhelamos y de repente aparece, como un regalo, e inunda todo tu ser: Es lo que intenta describir la palabra tal vez más repetida de la historia, la palabra más glorificada y a la vez más vilipendiada, la palabra que nombra ese estado de perfección que es... la PAZ.
Susan
10:57 Anotado en Descubrimientos cotidianos | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email









































































