« Una heroina humilde en tiempos de los nazis | Página de inicio | Avanti Populo! Virtus Omnia Vincit »

09/03/08

Vota con el corazón

e4cb6c23bf0acc904c2a57e4e97fa588.jpg
(Extracto de una carta de un militante del PH (Partido Humanista) de España, a un votante que muestra escepticismo con respecto a la utilidad de votar a un partido como este. Hoy 9 de marzo se celebran en España las elecciones generales)

(...) Ellos, los partidos del sistema, tienen “su democracia” (el relato que escribí sobre el artículo 23 es bastante significativo) y no tienen la más mínima intención de dar entrada en su sistema a los que lo cuestionamos. Nos toleran mientras no jodamos mucho. Desde luego que esto es mejor que una dictadura en la que encarcelen a todos y no sólo a Otegi. También creo que es mejor Zapatero que Aznar, pero del mismo modo que Aznar es mejor que Franco. Personalmente no entro en la simplificación de que todos son iguales y que además nos odian y conspiran contra nosotros. Me parece que no es un modo de pensar que ayude a la acción eficaz. Ahora bien, ninguno apuesta por algo por lo que sí apostamos nosotros que es la revolución no-violenta. Nosotros no trabajamos para ganar las elecciones (ni nos importan excesivamente “sus” elecciones). Ese no es nuestro camino ahora. Nosotros trabajamos para aprovechar el hecho electoral como plataforma para la difusión de nuestra propuesta. Es un resquicio mínimo, pero lo aprovechamos como podemos o sabemos. Dentro de esa difusión, es valiosísimo presentarnos a las elecciones año tras año. Es como mantener viva la llama de nuestro proyecto. Quizá los que estemos ahora no seamos los mejores para hacer la revolución no violenta. Quizá sean otros que vengan después. Quizá ni se llamen a sí mismos humanistas. Quizá ni siquiera se sientan herederos de nuestra acción y nuestro pensamiento, pero lo serán, y toda la contribución que hagamos para que no decaiga la esperanza de esa revolución es valiosa. Somos los cuidadores del fuego. Por eso, aunque no tengamos medios económicos, ni seamos cientos de miles, ni sepamos en ocasiones como organizarnos para ser más eficaces, tiene sentido lo que hagamos. Trabajamos para la historia, no para la coyuntura. Y en ese cuidar el fuego, cada voto que cosechamos, cada candidato que se incorpora con nosotros –aunque a veces no nos vote- es un poquito de oxígeno que le llega a la llama y que permite que siga ardiendo.

Desde luego que, si es tu deseo, puedes seguir votando a los verdaderos partidos (es decir, a las maquinarias de ocupar espacios de poder en el sistema), a esos que nunca han mostrado la más mínima solidaridad con los excluidos de su “democracia”. Es obvio, son pragmáticos. No les interesa cómo deben ser las cosas, no les interesa lo que es justo o no, no les interesa lo que posibilita la evolución, les interesa lo que favorece sus intereses.

Y claro que hay gente buena en esos partidos, especialmente en los de izquierda. Es más, la mayoría de sus militantes son gente buena que quiere un mundo mejor pero que, a la vez, ha perdido la fe en que eso sea posible y se limita a tratar de obtener más votos para su partido con el simple ánimo de evitar la amenaza del adversario. Pero esa buena fe no es suficiente para los humanistas. Queremos ir más lejos, aspiramos a una transformación profunda y, esa no va a venir de la mano de los partidos institucionalizados en el sistema. Cada voto que le arrebatemos a este sistema injusto y deshumanizado es como una rama de madera seca para alimentar el fuego que estamos cuidando.

(Escrito de Javier Sampedro)

Dejar un comentario