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25/06/07
La magia de Peñíscola
A las almas femeninas que la salvaguardan
Peñíscola se me revela de a poquito
Se va descubriendo
Desvelando
Desvistiendo despacito.
La veo en el goteo
de esencia universal
que la mente de F. destila.
Creadora de vida
y caminos elegidos
Coronados siempre
por destinos anhelados
ante todo merecidos.
Inventora de verdades
a través de sus frases
lúcidas y penetrantes
como un rayo de sol
del mediodía
Aunque ella es noctámbula
Como yo
Dueña de su tiempo
O más bien de sus horas
en el artificial calendario
Porque el tiempo no existe
Solo es medida
que inventó el hombre
Para dejar una huella
de su transcurrir
por esta vida.
Eso dijeron
Dice ella
en un simposium de madrid
La conciencia es
su único estandarte
Y su mejor juguete
El arte
Pero solo un juguete
insiste ella,
porque el mayor arte es la vida.
La veo en los labios de C.
que bebe Peñíscola
a sorbitos
Junto a su compañero de vida
con el que comparte un camino
de descubrimientos constantes
Con ellos conversas
de música, libros y arte
Pero si no quieres
compartir conocimientos
ni siquiera sabiduría
sino solo filosofar
deambular hasta cansarte
te acompañan gustosos
por donde quieras llevarles.
Y así hablas de vida
y de muerte
A la que ella le teme
pero la enfrenta
porque es mujer guerrera
Obstinada e intrépida
Mujer del futuro,
que eligió compartir
con el nueva varón
que despunta
la aventura de vivir.
Y buscan los dos...
Buscan otros caminos
otras opciones
Un mundo alternativo
que sin duda existe ya
en sus corazones.
La veo en las manos de M.
En la ropa que vende
cuidadosamente escogida
seleccionada
y con cariño diseñada
para quien quiera vestir
sus sueños de porcelana
Prendas inspiradas
en los viajes de su hermana
por la India y por la vida
de la que ambas se impregnan
para dejar su huella
en esta tierra peñiscolana.
La veo en los pies alegres de L.
Que saltan de piedra en piedra
Haciendo del castillo
Su casa de muñecas
En su impulso adolescente
Que le echa un pulso
Al presente
Y le saca la lengua
A los hierbajos
Que se apartan a su paso
En su música
Que imagino
Diferente
y atrevida
Irreverente y pervertida
Vertiendo luces en el ocaso
Valorando lo auténtico
Abriendo las puertas de su casa
para ser, con otros, ella misma:
Rebelde sin causa.
La veo en la mirada errante de K.
Aparentemente tímida
Pero valiente como nadie.
En su lucha incansable
por abrirse camino
y hacerse un sitio en el castillo.
De la mañana a la noche
Busca, recoge y reparte
entre los laberintos de la vida
que ella vive a cada instante.
Y en su fortaleza cosechada
mediante actos edificantes
y años de intenso desafío
está la prueba de que ella
como las otras,
está también aquí
para labrar su destino.
La veo en el saludo solar de S
que aparta nubarrones
con su gracia
y espera que respondas
cuando pregunta
¿Qué tal?
Y dibuja estrellas en el suelo
para que refleje el firmamento
el universo de alegría
que transmite cada día.
Su cuerpo en movimiento
es como un concierto
cuyas notas del do al si
regeneran nuestras células
al compás de su existencia.
La veo en la sonrisa juguetona de J.
y en su voz que te mima.
La voz más hospitalaria
de toda peñíscola.
Y es que se deja querer
así sin más.
Y ama la autenticidad
y va quitando velos
a la hipocresía
de quienes están atrapados
en sus miedos
y apareciencias.
Basta mirarse en sus ojos
y en sus gestos no medidos
verdaderos
para querer ser a su lado
uno mismo.
Y en la sicofísica radiante de G.
La más experimentada
de las nuevas peñiscolanas
que cada mañana
practica activismo
desobediencia civil
escapando a las garras
del verano febril
que aguantan como pueden
los hombres y mujeres
que invernan aquí.
Pero no escapa
En realidad, no escapa
Solo toma distancia
para darse un baño inspirador
en las refrescantes calas
Saludar al día
Con alegría
Y volver decidida
a Peñíscola
Su amada Peñíscola
A pesar de todo
Y de nada
Para dar a la gente
lo mejor de sí misma.
Veo Peñíscola
La respiro
La siento
La aprehendo
Y la amo
A través de sus mujeres
las mujeres que la habitan:
Por elección
Y no por obligación.
Por mérito propio.
Porque eligieron venir
y quedarse
Y amar sus sueños
Su vida
Ser ellas mismas.
¿Tendrá eso que ver
con la magia
de Peñíscola?
Y es que Peñíscola no es
ni sus turistas
ni sus playas
ni las grúas que la arrasan.
Peñíscola es de aquellos
hombres y mujeres
creativos
decididos y valientes,
cuidadores persistentes
que salvaguardan su magia.
¿Quién ha dicho
que Peñíscola
ya no es
lo que era?
Solo hay que buscar
Para encontrarla.
Susan
Peñíscola, 24 de junio de 2007
20:00 Anotado en Aromas de poesía | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: Magia, peñíscola, mujeres, poemas










































































Comentarios
Maravilloso Susan...maravilloso..
Besitos!
p.d: Hice un homenaje y estas en el. Espero te guste.Besitos!
Anotado por: Mar | 26/06/07
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