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24/11/06
La película y el libro 26
VI. SOBRE EL HORROR VACUI
quiero ir a Akureyri! El síndrome de abstinencia se parece mucho al horror vacui. Le quitó la pila al reloj de pared. Se comió un plátano, un kit kat, un yogur cuatro cereales, un arroz con leche casero, una crema de limón, cacao a la taza, mordisqueando un crocanti vino el alivio… se descalzó, prendió la música, tomó un par de libros y ya se le fue pasando el mono de escribir echando humo… vio sobrevivir en el cosmos: los aerolitos de los que Júpiter nos protege, meteoros, cometas, los agujeros que dejan las explosiones de supernovas, los soles un millón de veces más grandes que nuestro humilde sol… y ahí si que sí que se durmió.
No me gusta el título que le has puesto a este hipertexto, la película y el libro. En general no me gustan los títulos de “esto y lo otro”, salvo el arco y la lira de octavio paz. Vale. Y cual título me propones? Aún estoy a tiempo para cambiarlo. “el jersey irreversible”. Ese título no vale, resulta posmoderno. Suena bien pero no significa nada. Qué no? El jersey al que me refiero tiene una historia y creo que es la clave, el broche de este collar de conchas, que por cierto, es el objeto ornamental más antropo que se haya encontrado, el collar de conchas. Tienes razón, el jersey rojo de cuello vuelto que robé con la flaca en el corte inglés y que luego me robaron junto a la maleta roja en la catedral de justo gallego, es la puta clave de esta historia que no pienso contar. Más temprano que tarde tendrás que enfrentarte al misterio de la catedral acuario. Le dio la razón como a los locos para que le dejara en paz, luego, alejándose de si mismo masculló: se llama la película y el libro porque escribo de cine.
Quedó con paola recién llegada de mallorca y la llevó a un teatro neoclásico de piedra del siglo 18 que muy poca gente conoce. Le pidió que actuara para ella en ese lugar donde los árboles son su único público y el silencio es sepulcral. Tres escalinatas llevan al escenario vacío. Julius se dejó tomar por una entidad que le hacía ver todo claro en lo oscuro y con una euforia diferente: una esfera completa que abarcaba el anfiteatro, los árboles, el cielo gris y la ciudad al fondo. Bajó al escenario como quien se mete poco a poco en una terma que cubre hasta la cintura y expresó más o menos esto:
(llama nacho y le cuenta que ayer, a la misma hora, estuvo recitando circunferencia trifásica en el bukovski. Quedaron el domingo para organizar la acción del 23, que va a trascender lo político y lo social)
el narrador se puso a evocar en el patio…
(llama un árabe a la puerta: hola machote! Hola paisano! Alfombras baratas, baratas… dónde está la jefa? Dos por veinte. Vale, otro día.)
venimos del cerebro. Esta voz es la voz del coro que clama al cielo: esto tiene que cambiar. Una pregunta es un instrumento que alumbra como una linterna la necesidad de cambio. Este árbol que ha crecido en la primera fila de piedra , es el árbol de la vida, al que pido permiso para arrancarle una hoja que tape el pudor de adán desnudo en este escenario y que se lleva el viento visible de las ramas. La voz del coro declama para ser escuchado en todo el anfiteatro y clama al cielo que gotea, la necesidad de cambio. Tespis, que se parecía a sean pen, se separó y con su propia voz se enfrentó al coro, pisando firme, concentrado en sus propios pasos, miró al precipicio. Esto tiene que cambiar. El coro hizo un corro. Esa misma noche se pusieron máscaras y tacones y vestidos extraños y aceptaron a tespis como un actor que se había vuelto poeta. Les entró el furor estático, conectaron con fuerza, entraron en contacto con lo sagrado, ciegos de eros. Los árboles fueron testigos mudos de esa transformación, los árboles y una mujer extranjera que se sentía en un hogar abandonado. La entrega fue total. Desde entonces la gente del teatro están tan fuera de la sociedad como los marginales y tan dentro como los panaderos. Desde los teatros de atenas a los de la calle ercilla, la sigilosa y estruendosa historia de los siglos, contemplan el paisaje humano que se abre en los andenes, pueblos y caminos, como se abren los dátiles, en las tierras de egipto.
Suena una flauta, es mediodía. Mi sobrina hace los deberes. Es el teatro un espejo mágico donde la gente puede ver su imagen agrandada o enpequeñecida , disuelta o configurada de otro modo? Es la imagen algo que toca todos sus sentidos, la memoria profunda del tiempo perdido ahí afuera? Afuera de dónde? Hay alguna diferencia entre lo que sucede de la piel para afuera a la piel para adentro? No es una misma sustancia la que se hunde en el ocaso de todas las cosas?
No era al fin el corazón tocando el enigma de la poesía?
Julius
Foto: Cromo de veinte-acueducto
16:05 Anotado en Libros por entregas | Permalink | Comentarios (1) | Email esto










































































Comentarios
to my parents then did pruning sweet, gardening with a I know
Anotado por: woodpetsboya | 18/06/08
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